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Cronómetro tiempo de lectura lectura 18 minutos

Breve historia de dos Valles de La Marina Alta es la segunda parte y complemento de la Ruta del Cavall Verd por la Serra del Penyó, si te interesa la historia, este post te gustará, es una breve, pero intensa historia sintetizada de La Marina Alta, la Vall del Pop y la Vall de Laguar, valles que abrazan la Serra del Penyó.

Conocerás la historia; como las pinturas esquemáticas del Santuario Neolítico del Plá de Petracos, los pueblos y civilizaciones que habitaron estas tierras, el paso del Cid Campeador por tierras de la Marina Alta y Baja actuales, la expulsión de los moriscos en siglo XVII, el gran caudillo Al-Azraq y su resistencia al rey Jaime I el Conqueridor o el mítico e invencible caudillo llamado Alfatim o si existió verdaderamente el castillo del Pop, aquí descubrirás todo eso y más. 

Por qué así entendemos y vivimos el senderismo en Outletrekking.

Queremos compartirlo contigo para que disfrutes tanto como nosotros en tus rutas.

Descubrir la historia del lugar, te hará vivir la experiencia más intensamente y ver con otros ojos estos preciosos rincones de La Marina Alta.

! Comencemos ¡

Situación Valles serra del Penyó Cavall Verd

Situación geográfica de los valles imagen satélite Google Earht | ©outletrekking.com

Situación geográfica

La Serra de Penyo que se extiende de oeste a esta dirección al mar, en la comarca alicantina de la Marina Alta, con el mítico Cavall Verd como un gigantesco faro en su extremo oriental, separa los valles de la Vall del Pop y la Vall de Laguar.

El primero, la Vall de Pop, se sitúa en su cara sur. El segundo, la Vall de Laguar, en su cara norte. Pero ambos tienen en común una rica y larga historia que se remonta a tiempos muy antiguos, incluso ancestrales.

Jaime I de Aragón

Plà de Petracos, cueva-casa en el Barranc de Malafí | ©outletrekking.com

La Prehistoria en la Marina Alta

Los primeros vestigios de asentamientos humanos datan del Paleolítico Superior, hay evidencias arqueológicas que incluyen pinturas rupestres esquemáticas, herramientas de piedra y restos de animales cazados, que se encuentran por la zona en cuevas y abrigos de las montañas que rodean los valles y barrancos, ejemplo de ello es el santuario neolítico del «Plá de Petracos» en el «Barranc de Malafí» o el yacimiento de «Les Coves de Santa Maira» cerca de Famorca en la cabecera del Riu Gorgos, ambos yacimientos situados en el término de Castell de Castells, donde se han encontrado evidencias claras de canibalismo. También nos encontramos con pinturas en los abrigos del «Barranc de l´Infern», «La Cova del Comte» en Pedreguer, «La Cova del Barranc de Migdia» en Xàbia, las pinturas rupestres de «La Catxupa» en Denia halladas en 1990 hace cuatro días.

Pero hay mucho más, descubierto y por descubrir. 

Íberos, griegos, fenicios y cartagineses

En los siglos venideros, estas tierras, como el resto de España, han sido testigo del trasiego de culturas y civilizaciones. Antes de la llegada de los romanos, la región estaba habitada por la tribu íbera de los Contestanos, poblaron estas tierras entre los siglos VIII y I a.C. negociaron, convivieron y pelearon con Griegos, Fenicios y los Cartagineses hasta que en el año 218 a.C. Roma puso su mirada en Iberia.

Las huellas de los Iberos las podemos encontrar en los yacimientos de L’Alt de Benimaquia. Situado en Denia, La Penya de l’Àguila. Situado también en Denia, muy cerca del anterior, El “Passet” de Segária: Situado en Benimeli, en la Sierra de Segária, este asentamiento presenta yacimientos tanto iberos como romanos.

De los Fenicios se han hallado algunos restos, como el presentado este mismo año del insólito hallazgo en Denia de un hacha fenicia de hace tres mil años única en Occidente. El vestigio «extraordinario» de bronce macizo aparecido de forma casual en la cala del Aiguadolç habría pertenecido a la escultura de una gran divinidad fenicia, tiene restos de lámina de oro y una cabeza de león en uno de sus extremos.

Los romanos 206 a.C.

Roma quería la hegemonía en el Mediterráneo y para ello debía arrebatar Iberia a los Cartagineses. En 206 a.C. desembarcaron en Emporio o Ampurias, antigua colonia Griega, y en tan solo 3 años, en el año 209 a.C. pusieron fin a la presencia cartaginesa en la península ibérica, aunque los Cartagineses se mantuvieron aún más tiempo en las Baleares.

Curiosamente en el siglo XIII de las Baleares vinieron los colonos que repoblaron estas tierras.

Con la entrada de Roma empieza otra historia en la zona y en el resto de la península, donde hubo, de todo, paz y guerra, hasta la estabilidad del territorio con la Pax Romana, con ella el progreso y esplendor en la península, pasando de luchar contra Roma, a ser más romanos que los romanos (como suelo pasar por estos lares). Hispania fue una de las joyas de imperio, haciendo grandes aportes al mismo, con materias primas, cerámica, alimentos como: salazón, vino, aceite, trigo, metales como: oro, plata, plomo, cobre, y humano como soldados, aurigas, gladiadores, filósofos, cónsules, escritores y hasta tres Emperadores, entre otras muchas cosas más.

Estos valles formaron parte de la provincia romana de Hispania Citerior Tarraconensis, los romanos contribuyeron a la zona aportando su ingeniera y el comercio, construyendo caminos y otras muchas infraestructuras, poblaciones y villas.

La huella de Roma en la Marina Alta podemos encontrarla en yacimientos de Denia, Els Poblets, Beniarbeig, Benidoleig, Benimeli, pero queda mucho por descubrir, lo lamentable es lo que se ha perdido para siempre, básicamente por la depredación inmobiliaria y en obras publicas en epocas en las cuales se carecía de sensibilidad arqueológica.

Los visigodos siglo V

Tras muchos siglos de estabilidad, Roma cae en decadencia y no puede contener en sus fronteras a las tribus Bárbaras. Hispania, como el resto de los territorios, la Península Ibérica se ve invadida por las tribus Germánicas a partir del siglo III, durante casi dos siglos camparon a sus anchas por la Península, en siglo V llegan los Visigodos, otra tribu Germánica, para ayudar a Roma a recuperar lo que quedaba del imperio, estos expulsan del territorio al resto de tribus bárbaras, pero, ellos se quedan, reinaron en Hispania poco más de dos siglos, hasta el siglo VIII, quedando reducida su presencia a un periodo bisagra entre el periodo romano y el musulmán.

Se sabe poco sobre su estancia en esta zona, pero las excavaciones de necrópolis en El Fortí de Denia así como en Pego, la Vall d’Ebo o Xàbia han logrado arrojar algo de luz a la época histórica más desconocida de la Marina Alta.

Los musulmanes siglo VIII

En el 711 aparecen en escena los musulmanes y en el 726 ya habían tomado la península ibérica y parte del sur de la actual Francia, esa facilidad hace pensar que la población estaba harta de las conspiraciones y mal gobierno de los Visigodos.

Durante la ocupación musulmana, el valle formaba parte del reino de Taifa de Denia.

Fue durante su dominio, cuando la zona experimentó un período de gran esplendor. Los musulmanes dejaron una profunda influencia y muestra en la cultura y la arquitectura de la región. Sus sistemas de riego, terrazas agrícolas y la arquitectura de estilo morisco son ejemplos de su legado que todavía se pueden apreciar en la actualidad.

Rodrigo Díaz de Vivar

El Cid Campeador, imagen generada con IA | © outletrekking.com

El Cid Campeador en el siglo XI

A principios del año 1090, Rodrigo Díaz de Vivar, «El Cid Campeador», viene de vuelta de tierras de Murcia, con la intención asediar y apoderarse del castillo de Denia, había pasado la Navidad en Elche, allí, recibió una noticia del rey Alfonso VI de Castilla. Que cambiarían sus planes, era su segundo destierro.

El segundo destierro del Cid Campeador.

Estando El Cid en Requena, recibió una misiva del rey Alfonso VI de Castilla, requiriéndole para la defensa del Castillo del Aledo, cerca de Lorca, en tierras de Murcia, inmediatamente se dispuso a desplazarse hasta allí, pero fuera como fuere, no llegó a tiempo, cuando se presentó en el lugar, el rey y sus tropas habían partido.

El rey Alfonso VI se tomó aquello como una desobediencia y por ende como una ofensa, desterrándolo por segunda vez, además de desposeerlo de todas sus propiedades.

En esta difícil situación, para poder mantener a la gran mesnada que lo acompañaba, decidió hacer la guerra al Reino de Denia, su rey era un viejo conocido y antiguo rival suyo, al-Mundzir.

Se había enterado de que al-Mundzir guardaba un gran tesoro con las recaudaciones de la comarca en una cueva en el castillo de Polop. Su necesidad de dinero inmediato, no le dejaba otra posibilidad, por lo que se dirigió a la zona, subiendo por la costa hasta alcanzar la población de Polop. Después de un asedio al castillo, logró hacerse con el botín.

Con las arcas repletas de tesoros, se dirigió hacia Denia, por Portus Tarna  siguiendo el actual Sa Vall de Tárbena, atravesó el actual Coll de Rates. 

Existen ciertas controversias con los nombres, primero, si Portus Tarna se refiere a Tárbena o al Coll de Rates y segundo, si fue en Ondara, Tárbena o Murla, donde El Cid, ocupó y reforzó las defensas del castillo.

En el marco del Primer Congreso de Historia del País Valenciano de 1971, el historiador y arqueólogo Joaquín Mestre Palacio  propone la identificación de «Ondia», mencionado en la Gesta Roderici Campidocti (una crónica biográfica sobre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, escrita en el siglo XII), como el lugar que el Cid ocupó y fortificó a principios del año 1090 en la región de Denia. Este lugar se relaciona con la «Ombría» del castillo del Pop.

Años más tarde, el escolapio y doctor en teología e historia de la Iglesia, Severino Giner Guerri, en este mismo sentido, en su interesante libro «Historia de Murla» de 1995, expone que el lugar que se relaciona como la «Ombría» del castillo del Pop, es Murla, dado que tiene o tenía todos los requisitos; situación, castillo y población cristiana.

Por lo que posiblemente «El Cid Campeador» pasó cuarenta días en Murla. Celebrando la cuaresma y la Pascua, desde el miércoles de ceniza día 6 de marzo, hasta la Pascua del 21 de abril del año 1090.

Fin del dominio musulmán en el siglo XIII

Después del paso brevísimo por estas tierras del Cid, que no tuvo ninguna gran incidencia a nivel de dominio sobre los musulmanes después de su muerte, el dominio de estos en la zona continuo hasta el siglo XIII.

En el siglo XIII el rey Jaime I de Aragón, llamado el Conqueridor o Conquistador, en el año 1244 se hace con el territorio, pero no es hasta el año 1258 que se hará con su totalidad, la culpa de esto la tiene un tal Al-Azraq, legendario caudillo que no se amilanó ante el rey cristiano, después de este contratiempo, duras luchas y negociaciones, el rey Jaime I incorpora este territorio al Reino de Aragón, pasando a ser más tarde el Reino de Valencia. Como toda conquista que se precie, la zona se repobló con colonos afines al nuevo credo, en su mayoría procedentes de las Islas Baleares.

Jaume I de Aragón

Jaime I de Aragón, imagen generada con IA | © outletrekking.com

El Castell del Pop y la resistencia de Al-Azraq a la invasión aragonesa

La historia cobra relevancia durante el apogeo del reino árabe de Denia. En el siglo X, se puede imaginar la silueta de un soberbio castillo de doble pico en la montaña, Este castillo formaba parte de un poderoso señorío que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIII bajo el gobierno de Al-Azraq (el de los ojos azules o turbante azul).

En esta fortificación natural, que contaba con hasta 18 castillos, el legendario caudillo Al-Azraq se alzó en armas contra la invasión aragonesa, obstaculizando la conquista de Jaume I y logrando mantener su soberanía hasta el año 1258.

Caudillo Al-Azraq

El caudillo Al-Azraq (el de los ojos azules o turbante azul), imagen generada con IA | © outletrekking.com

Al-Azraq no cedería el sentimiento de independencia de este pequeño reino de las montañas, y con el paso de los siglos, se convertiría en uno de los últimos reductos donde los moriscos defendieron su permanencia cerca del mar.

¿Qué dice la arqueología sobre el castillo del Pop?

En la Gran Enciclopedia de la región valenciana figuran varias reproducciones de cuadros pertenecientes a una serie de lienzos del siglo XVII cuyo tema es la expulsión de los moriscos. Uno de ellos representa a dichos moriscos sitiados en el castillo de Pop simbolizado por una torre de dos pisos asentada en la cima de un pico.

Joaquín Mestre Palacio, historiador y arqueólogo

En su libro sobre Alcalalí publicado en 1970, el historiador y arqueólogo Joaquín Mestre Palacio dedica varias páginas y algunos documentos gráficos al castillo del Pop y al monte llamado «del Cavall Verd», cercano a Murla, en el que se habría erguido.

Con ocasión del Primer Congreso de Historia del País Valenciano de 1971, el mismo autor vuelve sobre el tema y propone identificar el «Ondia» que aparece en la Gesta Roderici Campidocti (crónica biográfica de Rodrigo Díaz de Vivar el Cid escrita en latín en el siglo XII) como el lugar ocupado y fortificado por el Cid a inicios del año 1090 en la región de Denia, con la «Ombría» del mencionado castillo del Pop.

En ambos trabajos, Joaquín Mestre se atreve a proponer una reproducción ideal, o mejor, una reconstitución, del famoso castillo. Según esta representación el castillo presenta dos cuerpos distintos unidos entre sí por una muralla doble que flanqueaba la cresta que mediaba entre los dos.

Pero al historiador o arqueólogo que, movido por el deseo de estudiar los restos de tan histórico castillo, sube hasta la cumbre del citado monte —llamado más corrientemente «Peñón de Laguart»— le espera la sorpresa de no encontrar allí arriba ningún vestigio de construcción;

«No se ven los lienzos de recinto, restos de cisternas, que suelen aparecer en los antiguos castillos musulmanes de la zona. La misma topografía no responde exactamente a la que se acostumbra observar en la mayoría de los sitios donde existió en la Edad Media valenciana un castillo musulmán (hisn) al que sucedió luego uno cristiano (castrum). El lugar es muy alto, y la parte que pudo servir de refugio natural, en cambio, es relativamente pequeña. Quizás no tan bien defendida naturalmente como acostumbra ser en otros «castillos» más o menos cercanos, en los que las construcciones son muy pobres pero sin carecer en absoluto, como en este caso».

El hecho de no hallar en la actualidad los vestigios de construcción que se podrían esperar, ha llevado a algunos de los que se han interesado por el castillo del Pop a pensar que nunca existió o que conviene buscarlo en otro sitio. Las leyendas que se han formado en torno al pico y al «desaparecido» castillo, así como que el mismo topónimo de Pop parece haber caído en desuso, pueden haber contribuido a incrementar tales dudas. Sin embargo, quizás no cabe sacar conclusiones apresuradas de la inexistencia de estructuras «cástrales» en el Peñón de Laguart, sino que conviene reparar en otro hecho, positivo, apuntado por Joaquín Mestre, que es la gran abundancia «de los fragmentos de cerámica ibérica, romana y árabe diseminados desde la cima de ambos picos hasta las orillas inferiores de sus faldas, a donde llegan arrastrados por las aguas, con tanta profusión que apenas hay metro cuadrado en el que no se puedan identificar cántaros, tinajas, ánforas, orzas, cazuelas, jarras, tazas, escudillas, tenas o ladrillos, etc.

Guichard, P. (1983). El Castillo y el Valle de Pop durante la Edad Media: contribución al estudio de los señoríos valencianos.       Anales de la Universidad de Alicante2,19.  https://doi.org/10.14198/medieval.1983.2.02

Cavall Verd y Penya del Migdia

La Serra del Penyó con el doble pico del Cavall Verd  | © outletrekking.com

 La expulsión de los moriscos

La expulsión de los moriscos en 1609 fue un episodio significativo en la historia de la Comunidad Valenciana, la provincia de Alicante y de toda España. Los moriscos eran descendientes de los musulmanes que habían sido convertidos al cristianismo durante los siglos anteriores, tras la Reconquista de la península ibérica por parte de los reinos cristianos. Sin embargo, a lo largo de los años, se había desarrollado una creciente desconfianza hacia los moriscos por parte de las autoridades y la sociedad en general. Esta desconfianza se basaba en la sospecha de que muchos moriscos seguían practicando secretamente el islam y que podrían ser un peligro para la estabilidad del reino.

El proceso de expulsión de los moriscos comenzó con el decreto del rey Felipe III en 1609, que ordenaba la expulsión de todos los moriscos de los reinos de España. En la provincia de Alicante, esto tuvo un impacto significativo, ya que había una población considerable de moriscos en la región, especialmente en las áreas rurales.

Las consecuencias de esta expulsión fueron devastadoras. Los moriscos fueron despojados de sus bienes y propiedades antes de ser expulsados de España. Muchos murieron en el camino debido a la falta de alimentos y refugio, y otros se establecieron en países vecinos, como Argelia y Marruecos.

La expulsión de los moriscos dejó un vacío en la economía y la sociedad de la provincia de Alicante. Muchas tierras quedaron abandonadas y la agricultura sufrió un golpe considerable debido a la pérdida de trabajadores agrícolas. Además, la provincia perdió una parte de su diversidad cultural y la contribución de los moriscos a su riqueza cultural.

En resumen, la expulsión de los moriscos en 1609 tuvo un profundo impacto en la provincia de Alicante y en toda España. Fue un episodio trágico en la historia española que dejó cicatrices profundas en la sociedad y la cultura de la región.

La Leyenda del Cavall Verd

En esta época surge la Leyenda del Cavall Verd, ante el decreto de ley de expulsión de los moriscos españoles. Ezme una mujer morisca a la que todos respetaban, recordará una antigua leyenda morisca que hablaba sobre la recuperación de al-Ándalus mediante la figura, un mítico guerrero que montaba un caballo verde. Ezme  quiso ver en el perfil de la montaña del Penyó Roig la silla de montar del mítico caballo. Nos pareció tan interesante la historia que creamos un artículo titulado «La Leyenda del Cavall Verd».

«Para leer el artículo puedes hacer clic en el enlace que proporcionamos con el nombre de la entrada en el texto o más abajo en el enlace del artículo». 

El presente de los Valles

Con el devenir de los siglos, los valles continuaron desarrollándose y adaptándose a las cambiantes circunstancias históricas. Durante el siglo XIX, la región experimentó la desamortización de tierras comunales, lo que llevó a la privatización de la propiedad de la tierra y afectó la estructura agraria.

En la actualidad, es un lugar que combina su rico legado histórico con la belleza natural de su entorno montañoso. La agricultura, la artesanía y el turismo son actividades importantes que sustentan la economía local. Además, la región ha mantenido muchas de sus tradiciones culturales y festividades, lo que la convierte en un lugar de interés para los visitantes que desean explorar la autenticidad de la vida rural en la Comunidad Valenciana.

En conclusión, ambos valles son un tesoro histórico que han sido testigo de las huellas dejadas por civilizaciones a lo largo de los siglos. Su diversidad cultural y su belleza natural lo convierten en un destino fascinante para quienes desean viajar en el tiempo y explorar la rica historia de la región mientras disfrutan de su entorno impresionante.

 

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